El caso de Sandra DiFelice: 42 años después, el ADN incriminó al sospechoso que la policía había dejado ir

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Sandra DiFelice tenía 25 años, una hija de tres y acababa de comenzar una nueva vida en Las Vegas cuando fue asesinada en su propia casa.

El caso de Sandra DiFelice: 42 años después, el ADN incriminó al sospechoso que la policía había dejado ir

Era el 26 de diciembre de 1980, apenas un día después de Navidad. Su cuerpo fue encontrado con signos de violencia sexual, había sido golpeada, apuñalada y asfixiada.

El crimen permaneció sin resolver durante 42 años, pese a que el hombre que finalmente fue declarado culpable ya figuraba en el primer expediente.

Sandra DiFelice había nacido en marzo de 1955 en Moscow, Idaho. Tras separarse de su marido, se mudó a Las Vegas junto a una amiga de la infancia —cuyo nombre no fue revelado— y su pequeña hija. Ambas alquilaron una casa en el 1505 de East Bonanza Road, cerca del centro de la ciudad.

Para ganarse la vida, Sandra trabajaba como mesera en el restaurante Sambo’s —que cerró a principios de los años 80—. Sus padres vivían en la zona y le brindaban un gran apoyo, especialmente para cuidar a la niña, lo que evitó que su hija estuviera presente durante el asesinato.

### Un día después de Navidad

La mañana del 26 de diciembre, la compañera de Sandra salió de la casa cerca de las 7:30 para ir a trabajar. Horas más tarde, el novio de la joven llegó acompañado por un amigo y encontró la puerta abierta y sin llave. Entraron y comenzaron a buscarla hasta llegar al dormitorio.

Sandra estaba boca arriba sobre la cama. El teniente John Conner, del Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas, describió años después que la brutal paliza que recibió había dejado su rostro destrozado por los golpes. Los investigadores también determinaron que había sido apuñalada y asfixiada manualmente.

La casa no estaba revuelta y no faltaban objetos, lo que descartó la hipótesis de un robo. Como Sandra además había sido víctima de una agresión sexual, los investigadores consideraron que este fue el principal móvil del ataque.

La compañera de vivienda, su novio y el amigo que encontró el cuerpo fueron descartados casi de inmediato como sospechosos.

Se interrogaron a cientos de personas, pero uno de ellos fue Paul Nuttall, un joven de 21 años conocido de la compañera de Sandra.

La misma mañana del asesinato, antes del crimen, la amiga de Sandra se había cruzado con Nuttall afuera de la residencia. Él le había pedido quedarse ahí porque, según dijo, estaba desesperado y no tenía dónde ir. Ella se negó porque compartía la casa con Sandra y no podía permitir que un desconocido se instalara sin consultarle.

Tras esa declaración y la reconstrucción del encuentro, Nuttall quedó bajo sospecha. Sin embargo, dado que no existía una prueba contundente en su contra, fue descartado en ese momento.

### Pruebas archivadas desde 1980

Sobre el abdomen de Sandra, los investigadores encontraron varios cabellos oscuros que no podían pertenecerle, ya que ella era rubia. También se levantó una huella dactilar de un vaso de Kool-Aid que no correspondía ni a la víctima ni a su círculo cercano.

En 1980, el análisis de ADN no era una herramienta disponible como lo sería décadas después. La policía pudo conservar las muestras, pero no contar con los medios para identificarlas.

Sin nuevas pistas, la investigación quedó archivada. Sandra pasó a ser otro caso sin resolver y su hija creció con la incertidumbre de quién había matado a su madre, hasta que decidió volver a preguntar.

En febrero de 2021, ya adulta, se comunicó con el Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas para informarse sobre el estado de la investigación.

Su llamado motivó a los detectives de homicidios y casos sin resolver a reabrir el expediente y analizar nuevamente la evidencia que llevaba cuatro décadas archivada.

Obtuvieron una huella dactilar de Paul Nuttall y la compararon con la encontrada en el vaso de la casa. La coincidencia fue total.

En diciembre de 2021, lograron una orden judicial para tomar una muestra de ADN de Nuttall. Su perfil genético fue comparado con el material recuperado debajo de las uñas de Sandra, confirmando también la coincidencia.

El hombre que había sido interrogado con 21 años volvía a ser el principal sospechoso, esta vez con pruebas que no pudieron analizarse anteriormente.

Paul Nuttall fue detenido el 27 de octubre de 2022, a los 64 años. En Nevada fue acusado de homicidio abierto —un cargo en el que el fiscal no especifica inicialmente el grado exacto del delito—, además de cargos vinculados al uso de un arma mortal y allanamiento.

El arresto estuvo a cargo del Criminal Apprehension Team, un grupo de trabajo dirigido por el FBI junto a distintas jurisdicciones y al Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas.

Cuando los investigadores le solicitaron una muestra de ADN vinculada al asesinato de Sandra, Nuttall aseguró no saber quién era. Le mostraron una foto y reafirmó que no la conocía.

Su abogado, Scott Coffey, declaró al Las Vegas Review-Journal que existen dudas sobre el estado cognitivo de Nuttall y la posibilidad de que padezca demencia.

Según explicó, su cliente presenta problemas de orientación temporal y espacial, lo que pone en discusión si puede comprender los cargos que afronta y encarar un juicio.

El 2 de diciembre de 2022, dos psiquiatras determinaron que Nuttall no era competente para ser juzgado, por lo que la jueza Christy Craig ordenó su internación en un hospital psiquiátrico estatal

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