La marca argentina de la familia Madanes Quintanilla tiene 80 años de vida. Es la primera compañía grande que abandona su actividad en los últimos años.

Una de las marcas más emblemáticas de la industria nacional bajará la persiana para siempre. Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos y el despido de sus 920 empleados, poniendo fin a más de ocho décadas de producción ininterrumpida en el país.
La planta industrial ubicada en San Fernando, provincia de Buenos Aires, dejará de operar en forma total. Según fuentes cercanas a la compañía, no se trata de un concurso preventivo ni de una reestructuración: es una liquidación completa del negocio. “Se paga todo lo que corresponde y se baja la persiana”, resumieron allegados a la empresa.
Propiedad de la familia Madanes Quintanilla y dirigida por Javier Madanes Quintanilla —también titular de Aluar—, Fate nació en 1940 como Fábrica Argentina de Telas Engomadas. Con el paso de las décadas se convirtió en un actor central del mercado local, pionera en neumáticos radiales y con fuerte presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina.
Fate era la primera gran fabricante nacional de neumáticos y una de las pocas de capitales íntegramente argentinos en el rubro. Su planta, de más de 157.000 metros cuadrados y con capacidad para producir más de cinco millones de cubiertas al año, formaba parte del entramado productivo bonaerense desde hace generaciones. El cierre deja interrogantes abiertos: qué ocurrirá con el predio industrial, cómo impactará en proveedores y en la cadena de valor, y qué señal envía al resto del sector manufacturero.
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